Baste saber que las derivas se habían iniciado tiempo atrás. Lentamente, la acumulación de datos, situaciones y circunstancias habían generado una serie de rápidos desplazamientos sin rumbo fijo. Continuidad y discontinuidad en las
voces [ VOZ DELIRANTE
+ VOZ REFLEXIVA+ VOZ DE OTR@ ]

Mostrando entradas con la etiqueta filosofía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta filosofía. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de noviembre de 2012

De vuelta a la Biblioteca de Babel


Alta puerta  y antigua sala de estudio (1)
La alta puerta, como días antes la alta bóveda gótica, delimitaban mucho más que un espacio... Al entrar en la estancia volvió a sentir aquella extraña sensación de vértigo,  la inquietud ante la senda que se adivina tras cada recodo de conocimiento y desconocimiento. La antigua intuición del poeta ciego le atrapó poderosamente, y en su interior sintió la preexistencia de la Biblioteca de Babel... Tras la puerta un laberinto eterno que transitar, como antaño y por primera vez, solo y junto a otras generaciones de hombres, presentes, ausentes, cercanos, distantes... Halló vestigio y olvido tras aquella puerta, en aquella gran sala.


"Bienvenido al hogar, caminante que regresas poco importa si joven o viejo, si vivo o muerto... encontrarte en la pérdida es tu oportunidad " 


Grans arcs ogivals de la Sala de Llevant (2)
"El universo (que otros llaman la Biblioteca) se componte de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto..."
  


(1)






"...Cuando se proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresión fue de extravagante felicidad. Todos los hombres se sintieron señores de un tesoro intacto y secreto. No había problema personal o mundial cuya elocuente solución no existiera: en algún hexágono. El universo estaba justificado, el universo bruscamente usurpó las dimensiones ilimitadas de la esperanza. En aquel tiempo se habló mucho de las Vindicaciones: libros de apología y de profecía, que para siempre vindicaban los actos de cada hombre del universo y guardaban arcanos prodigiosos para su porvenir. Miles de codiciosos abandonaron el dulce hexágono natal y se lanzaron escaleras arriba, urgidos por el vano propósito de encontrar su Vindicación. Esos peregrinos disputaban en los corredores estrechos, proferían oscuras maldiciones, se estrangulaban en las escaleras divinas, arrojaban los libros engañosos al fondo de los túneles, morían despeñados por los hombres de regiones remotas. Otros se enloquecieron... Las Vindicaciones existen (yo he visto dos que se refieren a personas del porvenir, a personas acaso no imaginarias) pero los buscadores no recordaban que la posibilidad de que un hombre encuentre la suya, o alguna pérfida variación de la suya, es computable en cero..."





(1)

"...Otros, inversamente, creyeron que lo primordial era eliminar las obras inútiles. Invadían los hexágonos, exhibían credenciales no siempre falsas, hojeaban con fastidio un volumen y condenaban anaqueles enteros: a su furor higiénico, ascético, se debe la insensata perdición de millones de libros. Su nombre es execrado, pero quienes deploran los «tesoros» que su frenesí destruyó, negligen dos hechos notorios. Uno: la Biblioteca es tan enorme que toda reducción de origen humano resulta infinitesimal. Otro: cada ejemplar es único, irreemplazable, pero (como la Biblioteca es total) hay siempre varios centenares de miles de facsímiles imperfectos: de obras que no difieren sino por una letra o por una coma. Contra la opinión general, me atrevo a suponer que las consecuencias de las depredaciones cometidas por los Purificadores, han sido exageradas por el horror que esos fanáticos provocaron. Los urgía el delirio de conquistar los libros del Hexágono Carmesí: libros de formato menor que los naturales; omnipotentes, ilustrados y mágicos..."
 




"...La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra. Las epidemias, las discordias heréticas, las peregrinaciones que inevitablemente degeneran en bandolerismo, han diezmado la población. Creo haber mencionado los suicidios, cada año más frecuentes. Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana - la única - está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta..."
 

(1)





"...Acabo de escribir infinita. No he interpolado ese adjetivo por una costumbre retórica; digo que no es ilógico pensar que el mundo es infinito. Quienes lo juzgan limitado, postulan que en lugares remotos los corredores y escaleras y hexágonos pueden inconcebiblemente cesar, lo cual es absurdo. Quienes la imaginan sin límites, olvidan que los tiene el número posible de libros. Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza..."









Mis andanzas me llevan de nuevo a mis antiguas bibliotecas, y no debe de ser casualidad. Tardé en entender que si no podía llevármelas a casa, si podía volver a volver:
  • Fotos ( tal cual o tratadas): antigua Biblioteca Can Castells de Sant Boi, desde el 2005 Centre d'Art Can Castells (1) y Biblioteca de Catalunya, hasta 1939 Hospital de la Santa Creu de Barcelona (2). By Xescomon.
  • Delirio by Xescomon.
  • Texto Jorge Luis Borges, La Biblioteca de Babel (Ficciones, 1944). Para seguir derivando por la Biblioteca de Babel:



 




martes, 9 de octubre de 2012

Aquel tiempo








"Todavía no están dadas las condiciones para comenzar a filosofar. Es necesario tener en cuenta muchas otras cosas: la temperatura exterior y la del cuerpo, el aire que respiramos, la tranquilidad del entorno que permita conversar de forma ininterrumpida, un sonido agradable, música para los oídos... Además, y lo más importante, es necesario tiempo. Debe de disponerse de tiempo para filosofar. No se trata de cualquier tiempo, sino de tiempo libre, el tipo de tiempo que no puede ser medido por cronómetros y relojes, el tiempo infinito, sin presión, sin condiciones impuestas más que por la propia conversación. Tiempo para hablar de lo no-urgente ni productivo, tiempo compartido, tiempo de amistad, tiempo de verdad, tiempo de infancia. El tiempo que un niño o una niña tienen para jugar: todo el tiempo del mundo. Sí, el tiempo de la filosofía es un tiempo de infancia."


(W.O. Kohan, "Un niño lee filosofía, una niña lee un filósofo" en José García Molina (coord): Pensar, mirar, exponerse, Nau Llibres, col. Linterna Pegagógica, 4)

lunes, 11 de abril de 2011

Mi buen Adso

"...biblioteca más ciego sólo puede dar Borges,
también porque las deudas se pagan"

(Apostillas a El nombre de la rosa, Umberto Eco)

*UNO 1/____________________________________________________________



**DOS 2/____________________________________________________________

El nombre de la rosa
"Como todos los hombres de la Biblioteca, he viajado en mi juventud;
he peregrinado en busca de un libro, acaso del catálogo de catálogos;
ahora que mis ojos casi no pueden descifrar lo que escribo,
me preparo a morir a unas pocas leguas del hexágono en el que nací.
Muerto, no faltarán manos piadosas que me tiren por la baranda;
mi sepultura será el aire insondable: mi cuerpo se hundirá largamente
y se se corromperá y se disolverá en el viento engendrado por la caída,
que es infinita. Yo afirmo que la Biblioteca es interminable."

(La Biblioteca de Babel, Jorge Luis Borges)


***TRES 3/____________________________________________________________ 

Adso, has de saber que la Trinidad se manifiesta y traspasa con su gloria el primer mundo, reino de lo aparente, servidumbre que encadena los sentidos al tiempo y al espacio. Así, más allá de la physis que ya estudiaron los Primeros Padres, la Providencia ha desplegado un segundo mundo, habitado exclusivamente por nuestras mentes e inteligencias, almas fraccionadas y sólo iluminadas en su ascenso a la Divinidad.
Tu búsqueda no ha de finalizar aún, redobla el esfuerzo mi buen Adso, pues la Creación sólo alcanza la perfección en un tercer estadio de existencia, en un mundo por pocos intuido, reino de la Palabra, de la Sagrada Escritura. Esta es mi única enseñanza esencial, y así te la transmito, como antes la recibiera de los maestros que hallé en mi deambular a través del Laberinto. Lo que sabemos de este último mundo es gracias a los sacrificios de muchos pocos, hombres sabios que han participado de los misterios de la Gran Biblioteca. Siendo así Adso, recuerda y persevera en la constancia y atempera tu humanidad. Podrás entonces vadear las orillas que fluyen en el cauce de la percepción, agua turbia, hogar de monstruos conscientes y bestias oníricas. Al fin, los arcanos te serán dados en conocimiento, y tu pequeña individualidad hallará reposo al alcanzar la infinita Gracia del Mundo 3.

La deriva ya la había realizado el filósofo. Karl Popper ya había descansado en la abadía:
Ahora marcho