Baste saber que las derivas se habían iniciado tiempo atrás. Lentamente, la acumulación de datos, situaciones y circunstancias habían generado una serie de rápidos desplazamientos sin rumbo fijo. Continuidad y discontinuidad en las
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jueves, 30 de mayo de 2019

belviCHe


Ventanas de hospital, en apariencia vistas similares casi idénticas, como el pasar de los días y las largas noches de esta semana en familia, entrando y saliendo, subiendo y bajando, preguntando y esperando, mirando más allá de los vidrios y pensando más acá del día a día, mientras en las tripas se remueven dolores y energías, recuerdos y esperanzas, ilusiones y miedos. 



belviCHe lo conocí con la ché bellota del reseco deje de mi abuelo José, desde su huerto ocupado junto a la carretera enmedio, o en la panorámica al bajar laCatólica cogidito de la mano de mi abuela la Blasa. Siempre al fondo los altos bloques, recortando el cielo de aquel Hospitalé de finales de los '70.
Y hoy paseo por Bellvitge, pisando el extrarradio de mi mapa memorial. Lo hago y me maravillo de la radicalidad cotidiana que seguimos compartiendo en su manifestación menos glamurosa, en ese apiñamiento denso, en ese juntarnos ante las dificultades reales que van surgiendo a la familia en el pasar de los años. Monstruoso y dual, edificios y residencia, comprendo que en su patético gigantismo resonaban nuestras propias trayectorias migrantes. Lo macro es lo micro.


Miro detenidamente  y contemplo el gran ventanal abierto a nuestras vidas como paisaje.

martes, 26 de enero de 2016

PeriferiAndo





" Voy a ir por todas partes en busca de los bloques, transfigurándome en ese paisaje de hormigón y descampados, desbórdándome como un río hondo que atraviesa las periferias. A los barrios se va en tren de cercanías llenos de gente, en metro como una lombriz de secano, en autobuses que cruzan a toda castaña las rondas. Los transportes públicos, las bibliotecas públicas, por ahí podré escaparme yo de todo esto. Andaré buscando entre los bloques, al pie de los edificios de las afueras, unas raíces, las mías, que no agarrarán en ninguna clase de suelo... Iré siempre buscando paisajes como deflagraciones, con los ojos llenos de llamas, queriendo ser obstinadamente yo mismo en unas calles que quedan fuera de la historia y hasta fuera de mi...  me meteré entre las cuatro, cinco calles de bloques que siempre quedan un poco retiradas del grueso de los edificios, llegaré buscando sin interrupción la verdad más oculta; aunque ya aquí lo único que hay son preguntas... "

(Paseos con mi madre, Javier Pérez Andújar, 2011)






Es la noche de la revuelta; sube el mar hasta mi sector.
Siempre todo o nada, nunca hay elección.

Han surgido brillantes líderes, han temblado en el cielo gris.
Momentos fugaces; ahora no están aquí.

Mira ese chaval de la ciudad letal;
barrio de las paredes sucias junto al puente del río Besós.

Se comercia con los deseos y con la frustración.
Los chavales son los correos, la última generación.
Te dicen "tú tranquilo", todo se arreglará;
utilizan tu destino y tú sin querer hablar.

Pasta gansa para fundirla; por lo visto funciona así.
Yo he nacido pobre; que "pecao" cometí.

Quizá no es así... te cuento lo que ví:
casas tan altas como ataúdes, ríos podridos por la ambición.

No hay dinero para los chicos; sin dinero no saben que hacer;
eso es tan duro... querer y no poder...
Nos manejan como ellos quieren, sólo nos dejan sobrevivir,
necesitas dinero para poder vivir.

Quizá no es así... te cuento lo que ví:
casas tan altas como ataúdes, ríos podridos por la ambición.

Se comercia con las banderas y con la necesidad.
Vienen cuando no lo esperas, dirigentes no faltarán.
Te dicen "tu tranquilo", todo se arreglará;
utilizan tu destino. Me tengo que desahogar.

(No hay dinero para los chicos. El último de la Fila, 1985)

domingo, 11 de noviembre de 2012

De vuelta a la Biblioteca de Babel


Alta puerta  y antigua sala de estudio (1)
La alta puerta, como días antes la alta bóveda gótica, delimitaban mucho más que un espacio... Al entrar en la estancia volvió a sentir aquella extraña sensación de vértigo,  la inquietud ante la senda que se adivina tras cada recodo de conocimiento y desconocimiento. La antigua intuición del poeta ciego le atrapó poderosamente, y en su interior sintió la preexistencia de la Biblioteca de Babel... Tras la puerta un laberinto eterno que transitar, como antaño y por primera vez, solo y junto a otras generaciones de hombres, presentes, ausentes, cercanos, distantes... Halló vestigio y olvido tras aquella puerta, en aquella gran sala.


"Bienvenido al hogar, caminante que regresas poco importa si joven o viejo, si vivo o muerto... encontrarte en la pérdida es tu oportunidad " 


Grans arcs ogivals de la Sala de Llevant (2)
"El universo (que otros llaman la Biblioteca) se componte de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto..."
  


(1)






"...Cuando se proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresión fue de extravagante felicidad. Todos los hombres se sintieron señores de un tesoro intacto y secreto. No había problema personal o mundial cuya elocuente solución no existiera: en algún hexágono. El universo estaba justificado, el universo bruscamente usurpó las dimensiones ilimitadas de la esperanza. En aquel tiempo se habló mucho de las Vindicaciones: libros de apología y de profecía, que para siempre vindicaban los actos de cada hombre del universo y guardaban arcanos prodigiosos para su porvenir. Miles de codiciosos abandonaron el dulce hexágono natal y se lanzaron escaleras arriba, urgidos por el vano propósito de encontrar su Vindicación. Esos peregrinos disputaban en los corredores estrechos, proferían oscuras maldiciones, se estrangulaban en las escaleras divinas, arrojaban los libros engañosos al fondo de los túneles, morían despeñados por los hombres de regiones remotas. Otros se enloquecieron... Las Vindicaciones existen (yo he visto dos que se refieren a personas del porvenir, a personas acaso no imaginarias) pero los buscadores no recordaban que la posibilidad de que un hombre encuentre la suya, o alguna pérfida variación de la suya, es computable en cero..."





(1)

"...Otros, inversamente, creyeron que lo primordial era eliminar las obras inútiles. Invadían los hexágonos, exhibían credenciales no siempre falsas, hojeaban con fastidio un volumen y condenaban anaqueles enteros: a su furor higiénico, ascético, se debe la insensata perdición de millones de libros. Su nombre es execrado, pero quienes deploran los «tesoros» que su frenesí destruyó, negligen dos hechos notorios. Uno: la Biblioteca es tan enorme que toda reducción de origen humano resulta infinitesimal. Otro: cada ejemplar es único, irreemplazable, pero (como la Biblioteca es total) hay siempre varios centenares de miles de facsímiles imperfectos: de obras que no difieren sino por una letra o por una coma. Contra la opinión general, me atrevo a suponer que las consecuencias de las depredaciones cometidas por los Purificadores, han sido exageradas por el horror que esos fanáticos provocaron. Los urgía el delirio de conquistar los libros del Hexágono Carmesí: libros de formato menor que los naturales; omnipotentes, ilustrados y mágicos..."
 




"...La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra. Las epidemias, las discordias heréticas, las peregrinaciones que inevitablemente degeneran en bandolerismo, han diezmado la población. Creo haber mencionado los suicidios, cada año más frecuentes. Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana - la única - está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta..."
 

(1)





"...Acabo de escribir infinita. No he interpolado ese adjetivo por una costumbre retórica; digo que no es ilógico pensar que el mundo es infinito. Quienes lo juzgan limitado, postulan que en lugares remotos los corredores y escaleras y hexágonos pueden inconcebiblemente cesar, lo cual es absurdo. Quienes la imaginan sin límites, olvidan que los tiene el número posible de libros. Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza..."









Mis andanzas me llevan de nuevo a mis antiguas bibliotecas, y no debe de ser casualidad. Tardé en entender que si no podía llevármelas a casa, si podía volver a volver:
  • Fotos ( tal cual o tratadas): antigua Biblioteca Can Castells de Sant Boi, desde el 2005 Centre d'Art Can Castells (1) y Biblioteca de Catalunya, hasta 1939 Hospital de la Santa Creu de Barcelona (2). By Xescomon.
  • Delirio by Xescomon.
  • Texto Jorge Luis Borges, La Biblioteca de Babel (Ficciones, 1944). Para seguir derivando por la Biblioteca de Babel: